Somos un sitio presencial y virtual que entrega ejercicios vivenciales para el re-descubrimiento de nuestra Identidad Espiritual de Hijos de Dios. Utilizamos como uno de los principales recursos la obra UN CURSO DE MILAGROS.
Proyecto desarrollado por Jasson Hurtado y Marilú Sandoval.
Mis pensamientos son imágenes que yo mismo he fabricado
Explicación por Jasson Hurtado
Esta Lección inicia con esta frase:
“No reconoces que los pensamientos que piensas que piensas no son nada debido a que aparecen como imágenes”.
Esta Lección parece afirmar algo que nos podría dejar profundamente impresionados:
No pensamos; y si pensamos que sí lo hacemos estamos equivocados.
Analicemos brevemente lo anteriormente anotado.
Lo que suponemos son pensamientos, en verdad no lo son; son otras cosas; son procesos mentales automáticos como estos:
Improntas de la infancia (Impresiones neuronales que marcan conductas que tienen directrices predecibles)
Condicionamientos sociales y culturales
Condicionamientos consumistas
Mecanismos automáticos de supervivencia que nos hacen buscar alimentos, abrigo, una pareja para reproducirnos, etc.
Lo que sí cabría dentro de la categoría de pensamientos son:
“Aquellos destellos de Luz que, partiendo desde el Espíritu Interno, llegan hasta la mente, se codifican en nuestro cerebro y luego se traducen en el sistema nervioso para finalmente expresarse como palabras o acciones concretas”.
Este concepto que acabo de citar lo tomé del libro Mi Hermana La Muerte del Dr. César Dávila.
La razón por la que estos pensamientos no llegan hasta la mente, es porque esta se encuentra saturada por aquellos procesos mentales automáticos que se ha mencionado.
La única forma por la cual lograremos realmente pensar es por medio de la meditación de silencio, porque se constituye el momento en que por fin la mente se aquieta y esa Luz que parte del Espíritu Interno puede expresarse en ella.
Estas citas de Isaías 55: 8 y 9 pueden ayudarnos todavía más a comprender esta Lección:
8 Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.
9 Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.
Lección 12. Estoy disgustado porque veo un mundo que no tiene significado.
Explicación por Jasson Hurtado
Las lecciones precedentes nos han mostrado que somos nosotros quienes damos significado al mundo. Tanto a las personas como a los lugares y eventos les damos categorías de malo, triste o inclusive bueno. Sin embargo toda esa etiquetación es solo superficial e irreal, no describe la auténtica realidad.
Lo que busca este ejercicio, por ahora, es darnos una alerta; un aviso cada vez que nos parezca ver algo que nos disgusta.
En el taller presencial, cuando analizamos esta lección llegamos a un acuerdo en que podría enunciarse de esta manera:
Estoy disgustado porque veo un mundo al que le he dado significados que me disgustan.
Un fragmento explicativo de esta Lección dice:
“Si pudieses aceptar al mundo como algo que carece de significado y dejar que en lugar de lo que tú crees la verdad se escribiese en él por ti, ello te llenaría de una felicidad indescriptible”.
Finalmente anotamos que la preparación para poder ver sin colocar nuestras propias etiquetas, juicios y prejuicios es paulatina y requiere de constante disciplina.
Llegará el momento en el que podamos aproximar la verdad o aproximar mucho la verdad. Eso dependerá de un poquito de nuestro esfuerzo y de la voluntad de nuestro Cristo Interno.
Si es verdad que “Solo veo el pasado” como indica la lección 7 y “Mi mente está absorbida con pensamientos del pasado” como indica la lección 8; la idea “No veo nada tal como es ahora” de la lección 9, es aparentemente fácil de entender.
Mas el curso aclara que no se trata de entender, sino de practicar. La idea de hoy puede traer muchas resistencias.
La mitología hindú expresa en términos metafóricos la verdad de la idea de hoy. En una época cuya antigüedad no es posible determinar, unos personajes míticos protagonizaron el drama narrado en el Mahabarata. Uno de estos personajes se llamaba Vaschicta y era un anciano ciego, pero que tenía totalmente desarrollado el sexto sentido y la intuición. Este anciano fue uno de los maestros de Krishna (Dios-Hombre). Otro personaje se llamaba Dirtharashrta y era un rey ciego que además de la ceguera de los ojos de carne había tomado posesión fraudulenta de una tierra que no le pertenecía y persuadió a su propia descendencia para defienda esa postura inclusive con la violencia.
He citado este ejemplo porque nos puede ilustrar el punto al que quiere llegar la lección. Vaschicta no necesitaba de los ojos de carne para percibir con exactitud no solo los eventos físicos que ocurrían a su alrededor, sino para entender los eventos trascendentes de orden espiritual.
Dirtharashtra aunque tampoco podía usar los ojos del cuerpo, no veía las verdades espirituales que le rodeaban y actuaba propiciando fraude y violencia.
Analizando estos dos ejemplos, parecería que no es a nivel de los ojos de carne que se percibe y se interactúa verdaderamente con la realidad. Parecería más bien que es a un nivel de intención mental que se interactúa con la realidad.
Regresando al ejercicio, recordemos que lo que se pide es práctica y confianza en el curso, para poder interiorizar los conceptos, pasando del entendimiento a la comprensión vivencial.
Lección 6. Estoy disgustado porque veo algo que no está ahí.
Explicación por Jasson Hurtado
Hay una metáfora que hemos usado en los presenciales para comprender esta lección.
Dos monjes zen iban cruzando un río. Se encontraron con una mujer muy joven y hermosa que también quería cruzar, pero tenía miedo. Así que un monje la subió sobre sus hombros y la llevó hasta la otra orilla.
El otro monje estaba furioso.
No dijo nada pero hervía por dentro.
Eso estaba prohibido.
Un monje budista no debía tocar una mujer y este monje no sólo la había tocado, sino que la había llevado sobre los hombros.
Recorrieron varias leguas.
Cuando llegaron al monasterio, mientras entraban, el monje que estaba enojado se volvió hacia el otro y le dijo:
-Tendré que decírselo al maestro.
Tendré que informar acerca de esto.
Está prohibido.
-¿De qué estás hablando? ¿Qué está prohibido? -le dijo el otro.
-¿Te has olvidado? Llevaste a esta hermosa mujer sobre tus hombros -dijo el que estaba enojado.
El otro monje se rió y luego dijo:
-Sí, yo la llevé. Pero la dejé en el río, muchas leguas atrás. Tú todavía la estás cargando...
En una primera aproximación la idea de la Lección aplica en muchos casos de disgusto, porque ciertamente la situación no está ahí, pero el disgusto persiste y la especulación mental que expresa ataque, resentimiento, retaliación, boicot, revancha y castigo contra el hermano sigue haciendo presa de nosotros. Mas lo cierto es que lo que se vio, escuchó o sintió que disparó el disgusto ya no está.
En una segunda aproximación más profunda, UCDM nos afirma que “las cosas que causaron el disgusto ni siquiera existieron”, lo que ocurrió fue que la percepción del ego que ve ilusiones de separación fabricaron los escenarios y personajes crueles, violentos y autoritarios que protagonizan esas visiones que ciertamente parecen muy reales, mas no forman parte de la realidad de Dios.
No podemos abordar esto solo con el esfuerzo intelectual de comprenderlo. Es necesario recurrir a la pedagogía espiritual del curso para tener éxito; primero en la comprensión de que aquello que disgusta ya no está ahí; y luego en el empoderamiento de la paz que ofrece ver un mundo sin disgustos.
Me incluyo en el grupo de los que nos disgustamos porque vemos en el hermano o hermana acciones que juzgamos como egoístas, más me incluyo en el grupo (quizá más reducido) de los que decidimos meditar en silencio todos los días para recibir la intuición que permite ver la verdad y desechar las ilusiones.
Lección 3:No entiendo nada de lo que veo en esta habitación
[en esta calle, desde
esta ventana, en este lugar].
Explicación por Jasson Hurtado
Empiezo esta transmisión pidiendo a nuestro Dios que nos
ilumine a todos nosotros para comprender su voluntad y sus designios.
A continuación quiero agradecer a cada uno de ustedes por
estar en este grupo de estudio y aportar día a día con su atención consciente a
las lecciones que aquí se publica. Un agradecimiento especial a Gloria Ramírez
por los hermosos cuentos para niños, jóvenes y adolescentes basados en UCDM.
Un saludo especial para Janeth Camacho porque en el curso presencial nos ha acompañado más de un año y se encuentra en el grupo internacional de Whats App.
No puedo dejar de agradecer a mi esposa Marilú por el apoyo
incondicional que todo el tiempo ha dado a este proyecto.
Un saludo fraterno para los hermanos que desde tan diversas
latitudes se han integrado al grupo internacional. Tenemos ahí hermanos de EEUU,
España, Guatemala, Portugal, Chile, México,Perú, Colombia, Ecuador.
Brevemente quiero mencionar cual es mi trayectoria en estos
caminos. Durante 25 años aproximadamente he realizado estudios de filosofía
oriental, filosofía cristiana, yoga y meditación. Andando por estos senderos
conocí a mi esposa y junto a ella a UCDM.
Vamos ahora a hacer algunas consideraciones para comprender
la Lección 3 que dice:No entiendo nada
de lo que veo en esta habitación [en esta calle, desde esta ventana, en este
lugar].
Mi maestro espiritual insistió en que los libros inspirados
por Dios no pueden ser entendidos si se los aborda con una actitud solamente académica.
Es necesario pedir a Dios su luz para comprender esos libros que no tienen otra
finalidad de ayudarnos a conocerle más a Él y de llevarnos por el camino de
retorno a Él.
UCDM habla claramente de dos mundos: El mundo del ego y de
los sentidos y El mundo del Cristo Interno.
¿Quién es el que afirma no entender lo que ve en esta
habitación? ¿Es el ego o es el Cristo Interno?.
Esta lección nos parece que le permite a nuestro Cristo
Internoafirmar que no tiene conexión
con las observación de la vista física pues no la entiende.
Este Cristo Interno vive en un silencio y en una quietud que
son inherentes a su naturaleza por eso no entiende nada de ilusiones fugaces
como las que percibe el sentido físico de la vista.
La Madre Teresa de Calcuta nos ayuda a entender a este
Cristo Interno cuando exhorta a sus novicias para que hagan silencio de los
ojos, silencio de los oídos, silencio de los labios y silencio de la mente.
Es este estado contemplativo en el cual nos encontramos con
el Cristo Interno y es a ese estado al que paulatinamente UCDM nos va llevar
mediante una apropiada pedagogíade
prácticas detalladamente explicadas.
En el grupo internacional y en nuestro curso en línea hemos puesto y
seguiremos poniendo especial cuidado en colocar prácticas de concentración, relajación,
interiorización y meditación que nos ayuden a acallar la parte de nuestra mente
que cree ser ego y le permitan alcanzar estados de mayor iluminación.
Si alguien desea eventualmente acceder al curso en línea
tendrá en una aula virtual organizada una estructura de contenidos en vídeo y
audio para una mejor compresión del curso y la participación semanal en
transmisiones en vivo.
Lección 2. Le he dado a todo lo que veo en esta habitación [en esta
calle, desde esta ventana, en este lugar] todo el significado que tiene para
mí.
Explicación por Jasson Hurtado
Antes de entrar en las breves consideraciones a este
ejercicio, voy a referir una clase de concentración que dirigió el maestro de espiritualidad ecuatoriano,Dr. César Dávila, a un grupo de estudiantes que iniciaban su
sendero de auto-realización.
Esta clase registrada en audio, se dio en la ciudad de
Quito. La época estimada es finales de los 70s e inicios de los 80s.
El instructor solicita a los estudiantes que tomen un objeto
cualquiera personal o del salón de clases para realizar un ejercicio que durará
no más de 3 minutos. Un estudiante toma un lapicero, otro un libro, otro un
reloj, otro sus lentes, otro un cuadro; una sra. usa un anillo que tenía en su mano. El ejercicio consiste en observar
el objeto de forma general y luego detenidamente todos los detalles.
Finalizados los tres minutos, el estudiante debe describir en una hoja de papel
el objeto sin mirarlo, solo con el recuerdo que la memoria tenga.
El estudiante que hizo su ejercicio con el lapicero describe
su dimensión, diámetro, color, acabados en los extremos, materiales, formas
geométricas deldiseño, sitios en los
que hay disminución de diámetro, inscripciones del fabricante y varios detalles
más. Es felicitado por el instructor.
La sra. que realizó el ejercicio con el anillo describió
minuciosamente las pequeñas piedrecillas que estaban engastadas el anillo,
cuántas eran, en qué orden estaban, la disposición de las filigranas y confesó
que no se había dado cuenta en 20 años que llevaba ese anillo de esos detalles.
El instructor le pregunta: ¿Hay una diferencia entre ver y ver?
También el instructor hace esta reflexión: “Estos ejercicios
son fáciles y a la vez difíciles”. Y explica: “Son fáciles porque no entrañan
complejidad y son difíciles porque las personas no tienen la disciplina de
realizarlos”.
Una vez que hemos citado esta experiencia ahora hagamos unas
breves consideraciones del ejercicio 2. El ejercicio nos pide que digamos “Le he dado a todo lo que
veo el significado que tiene para mí”. Y tomando en consideración el comentario
del instructor hay un “ver superficial” y un “ver atento”. De donde
desprendemos que el “ver superficial nos proporciona significados
superficiales” y el “ver atento nos proporciona significados más profundos”.
Esta práctica del ejercicio 2 y los ejercicios siguientes
nos llevarán a tomar conciencia de nuestra falta de visión; y una vez que nos
demos cuenta el mismo curso nos enseñarácómo podemos corregirla mediante estados de mayor atención.
Lección 1. Nada de lo que veo en esta habitación [en esta calle, desde esta
ventana, en este lugar] significa nada.
En nuestra experiencia en talleres abiertos nos ha ocurrido
que eventualmente algún participante dice:
“No puedo hacer el ejercicio, me
parece ilógico”.
También ha ocurrido que alguien diga:
“Mmm... es posible que esos
objetos que nos rodean no signifiquen nada...”
Si partimos –por lo menos- de la posibilidad de que los
objetos no signifiquen nada, podemos cuestionar su existencia ya que en un
Universo Perfecto no pueden existir cosas carentes de significado.
Quizá lo podamos entender con esta parábola oriental:
La tigresa y las ovejas.
Era una tigresa que
estaba en muy avanzado estado de gestación. Eso no le refrenaba sus impulsos
felinos de abalanzarse contra los rebaños de ovejas. Pero en una de esas
ocasiones alumbró un precioso cachorro y no logró sobrevivir al parto.
El cachorrito fue
recogido por las ovejas. Se hicieron cargo de él, dándole de mamar y cuidándolo
con mucho cariño. El felino creció entre las ovejas, aprendió a pastar y a balar.
Su balido era un poco diferente y chocante al principio, pero las ovejas se
acostumbraron. Aunque era una oveja corporalmente bastante distinta a las
otras, su temperamento era como el de las demás y sus compañeras y compañeros
estaban muy satisfechos con la oveja-tigre. Y así fe discurriendo el tiempo. La
oveja-tigre era manza y delicada.
Una mañana clara y
soleada, la oveja-tigre estaba pastando con gran disfrute. Un tigre se acercó
hasta el rebaño y todas las ovejas huyeron, pero la oveja-tigre, extasiada en
el alimento, seguía pastando. El tigre la contempló sonriendo. Nunca había
visto algo semejante. El tigre se aproximó al cachorro y, cuando éste levantó
la cabeza y vio al animal, exhaló un grito de terror. Comenzó a balar
desesperadamente.
– Cálmate, muchachito
– le apaciguó el tigre.
– No voy a hacerte
nada.
– Al fin y al cabo
somos de la misma familia
– ¿De las misma
familia? – replicó sorprendido el cachorro.
– Yo no soy de tu
familia, ¿Qué dices?
– Soy una oveja.
– Anda, acompáñame –
dijo el tigre.
El tigre-oveja le
siguió. Llegaron a un lago de aguas maravillosamente tranquilas y despejadas.
– Mírate en las aguas
del lago – dijo el tigre al cachorro.
El tigre-oveja se miró
en las aguas. Se quedó perplejo al contemplar que no era parecido a sus
hermanas las ovejas.
– Mirame a mi.
– Mírate a ti y mírame
a mí.
– Yo soy un poco más
grande, pero ¿no compruebas que somos iguales?
– Tú no eres una
oveja, sino un tigre.
El tigre-oveja se puso
a balar.
– No bales – le
reprendió el tigre, y a continuación le ordenó ruge.
Pero el tigre-oveja
siguió balando y en días sucesivos, aunque el tigre trató de persuadirle de que
no era una oveja, siguió pastando. Pero unos días después el tigre le trajo un
trozo de carne cruda y le conminó a que lo comiera. En el mismo momento en que
el tigre-oveja probó la carne cruda, tuvo consciencia de su verdadera
identidad, dejó el rebaño de ovejas, se marchó con el tigre y llevó la vida
propia de un tigre.
Maestro: hasta que no
probamos el sabor de nuestro ser interno, vivimos de espaldas a nuestra propia
identidad, identificados con lo que creemos ser y no somos.
Lo que no significa nada y por ende no existe es porque no
pertenece a mi naturaleza real, lo veo con los ojos de oveja.
Lo que sí tiene significado lo y por ende sí existe es porque
pertenece a mi naturaleza real, lo veo con los ojos de tigre.
En un contexto más didáctico, el maestro de espiritualidad ecuatoriano César Dávila dijo
que aquello que está representado por la ilusión del tigre, cuando se creía
oveja, simboliza la ocupación del hombre o mujer modernos en dedicarse
exclusivamente, desde que despierta hasta que se va a dormir en actividades
meramente temporales.
Y en ese mismo enfoque la realidad a la despierta el tigre
es aquella simboliza una visión interna, de toma de conciencia de un estado mental
de silencio, de cesación de las luces mundanas, de paz de quietud.